Hijo del Hombre

I wanna hold em' like they do in Texas Plays
fold em' let em' hit me raise it baby stay with me (I love it)
luck and intuition play the cards with Spades to start
and after he's been hooked I'll play the one that's on his heart.

Can't read my…can't read my... no he can't read my poker face
(He’s got to love nobody)
Poker face-Lady Gaga






Cinco, cuatro…


Por un momento el tiempo parecía detenerse. Apenas podía moverme entre la multitud

Tres…

Las calles habían sido desbordadas, miles de personas respondieron a la convocatoria. De pie, esperábamos ansiosos el momento de comenzar. Nos manteníamos firmes, desafiantes, no estábamos dispuestos a retroceder. Que largo camino habíamos recorrido para llegar hasta este momento.

Dos…

Comenzó a llover. Sentí el agua escurrir por mi rostro… hace tanto tiempo que no me sentía tan lleno de vida. A mi alrededor nadie parecía inmutarse.

Uno…

La excitación comenzó a apoderarse de nosotros. La espera que nos había mantenido absortos llegaba a su fin.

¡Ahora!

La última marcha había comenzado. Avanzábamos lentamente, orgullosos, siempre hacia delante, sin detenernos, el curso de nuestras vidas dependían de ello.
Tras unos minutos comenzaron las consignas, los gritos, los llamados a los que todos respondíamos con fervor, como si fuéramos una sola gran voz.
Me encontré con tantos rostros conocidos, tantas historias pasadas. Todos estábamos ahí, era lógico todo este tiempo nos hemos preparado para este momento… para que, por lo menos por un instante...

¿Y tú donde estabas? Te buscaba, sabía que debías estar aquí


La mañana del 18 de mayo el liceo amaneció tomado. Atravesé las barricadas que bloqueaban la entrada para encontrarme con una excitada masa de estudiantes.
Aquella mañana el frío se había apoderado de la ciudad tras la primera lluvia de otoño. La tenue luz solar se colaba entre las ventanas del establecimiento, generando que nos agrupáramos entorno a ella para tratar, inútilmente, de aplacar el frío.
La asamblea comenzó casi media hora después. Divisé a Elías entre los asistentes, quién en ese momento se dirigía a la audiencia. Trate de ocupar un lugar en el salón de tal forma que me pudiese divisar, pero la exaltación y la gran cantidad de personas que intentaban abrirse paso en la asamblea frustró mi intento. La ovación de los presentes me dio a entender que la intervención de Elías había sido acogida por la Asamblea, de seguro sería nombrado vocero, por tanto aquel día me sería imposible hablar con él.
Nos encontramos con Catalina a la hora convenida en una plaza del barrio Brasil. El transcurso del día había atenuado el frío y un nítido y extraño cielo azul resplandecía en aquel momento.
Después de la visita de Ignacio a mi casa, Catalina consideró que estaba listo para ingresar completamente a la Facción Miranda. El convulsionado ambiente social requería que todas las fuerzas revolucionarias colaborasen para fortalecer el movimiento, los más optimistas hablaban de revolución. Sin embargo otros eran los motivos que nos habían llevado a juntarnos aquel día.En silencio deambulamos por las calles olvidadas, comentando trivialidades de nuestras vidas, compartiendo sin saberlo la soledad de nuestros espíritus.
No recuerdo exactamente como conocí a Elías. Recuerdo si, que desde finales del año pasado comenzamos a intercambiar impresiones sobre la vida en general. Creo que una amiga en común estableció el nexo entre nosotros, mas no puedo asegurarlo… lo que si se es que del momento en que intercambiamos las primeras palabras me enamore perdidamente de ti.
Me conformé con ser tu amigo, con ser parte de tu vida [jamás la esperanza abandone la esperanza]. Buscaba pretextos para estar contigo, acomodaba situaciones, a veces, solo para conformarme con el hecho de encontrarnos brevemente en un pasillo.
Tantas veces lloraste tu soledad en mi hombro.
Tantas veces caminamos bajo la Lluvia, asistiendo a las primeras marchas. Codo a codo luchamos por movilizar a los estudiantes.
Y todas las noches me encontraba a mi mismo, solo, atesorando los momentos junto a ti, llorando de impotencia, llorando mi soledad.
Buscabas ayuda, te tendí mi mano. ¿Por qué te alejaste? ¿Fui tan absurdo en mis propósitos? ¿Tan evidente mis objetivos? ¿Qué te hice Elías?
Solo me dejaste Elías, deambulando entre lo real y lo onírico, sin distinguir el sueño del día.
Y así transcurrió el tiempo, la toma se mantenía, las marchas se sucedían una tras otra y la libertad política que me había entregado carecía de sentido.


Nunca entendí como terminé en aquel sofá, completamente desnudo, junto al cuerpo de un extraño. No recuerdo su nombre, su rostro me es difuso más si recuerdo el trato que nos llevo hasta ahí. El sexo se vive sin amor como experiencia primera para un adolescente cansado de que el hablen de sentimientos profundos y como forma de existencia para quién no se atreve a vivir libremente. Se aferraba a mi cuerpo como si quisiera conservarme a su lado para siempre, me besaba de tal forma de obligarme a mostrarle algo de afecto. Conservo el inútil detalle de que estudiaba medicina.
Así aprendí a querer sin querer, a utilizar solo por placer, besar para engañar y a sumergirme en un mundo que estaba al límite de todo lo que creía correcto.¿Dobles discursos? Lo ignoro… ¿falta de afectos? Fingía despreciarlos [Ambivalencia: ¿no es la adolescencia donde se vive más ligado a los afectos?] Marcado con el desprecio de Elías aspiraba talvez a despreciar a los demás, me entregue a la vida hedonista, creyendo que sería mas libre en sus brazos.
Total ellos no podían leer mi mente, no sabrían jamás interpretar mi rostro .Ellos querían creer en mi, ellos querían ser utilizados. ¿Qué riesgos correría? Todos no importaba
Russian roulette is not the same without a gun … incluso el hecho de ser utilizado me satisfacía.
Como hijo del hombre, educado en la post-modernidad, me entregue a la soberbia de la idea que nace, que se cree todo poderosa e inmortal.

Siete cincuenta y cuatro de la mañana
No puedo moverme
¡LEVANTATE!
No puedo
Ocho de la mañana

Rápidamente me levante aquella mañana, conciente de que no podía llegar tarde me abrí camino entre los transeúntes.

Llegue tan solo segundo antes de que comenzará la marcha, comencé a buscar a Elías hasta que logre divisarlo.

Disparos al aire…

Todos comenzaron a correr, quienes intentaron resistir fueron rápidamente reducidos. No podía moverme. En la confusión una mano amiga me guía entre las galerías. Una vez guarecidos me percaté de que era Dayenú, la amiga por la cual yo creía haber conocido a Elías. Aquel fue el último día que la vi.
-Me iré al sur
Sonó mi celular, la Facción Miranda me requería de inmediato. Nos abrazamos, entre lágrimas, nos despedimos. Un beso y mil frases de suerte para ambos fue lo último que intercambiamos, para desaparecer para siempre de la faz de nuestro tiempo.

Estábamos sentados en aquel parque del sector Oriente. El cielo comenzaba a oscurecerse. Silenciosamente Catalina encendió un cigarro.
-¿Fumas?- pregunté
Sonreíste.

1 comentarios:

:O dijo...

3! 3! 3! 3!

Está bueno loco ;D